Le toca el turno a un grande. Este pequeño francés de raíces armenias llevó la música francesa a todos los rincones del mundo. Comenzó a grabar en 1953 y su último álbum data de ¡2007! En wikipedia se pueden contar ¡67 álbumes sólo en su idioma! Creo que Bisbal está ahí ahí.
El pequeño armenio gustaba de cantar en el idioma del país en el que estuviese, así tengo yo este recopilatorio fantástico en castellano titulado "oro" y que fue intensamente anunciado en televisión allá por los tempranos ochentas. Se lo regalé a mi madre, pero no es de mucho escuchar música (ella era de cantar) y al final el regalo ha quedado en manos del que lo pagó ¡je!
Este álbum contiene lo esencial de Aznavour, y lo esencial de Aznavour equivale a lo esencial de la música francesa y por extensión representa toda una época, varias épocas realmente, de la música mundial. Aparte de los "Venecia sin tí", "La bohemia", "Y por tanto", etc. que las mamás recuerdan a la perfección (que les quiten lo bailao = guateques), están canciones grandes grandes como
También olvida este álbum canciones como "She":
Lo grande de este tipo de autores es que son creadores. Hay tan gran diferencia entre un intérprete (véanse las decenas de ellos que triunfan haciendo karaoke por medio mundo) y un creador de su música (Aznavour, Serrat, Víctor Manuel, Milanés..., que además no tienen grandes problemas para no engañar a su público y cantar en directo) que muchas veces me planteo si no deberían imponer multas a aquellos que se dedican a hacer el mono en un escenario sin siquiera sacar algo de la garganta ("...banging on the bongoes like a chimpancee...", Dire Straits).
La mamma es desgarradora, pero sublime:
También se puede morir de amor a la cubana:
Aznavour supo reflejar como nadie ese mundo de la bohemia que había dejado de existir y que en realidad no era sino nostalgia de un mundo feliz, difícil, pero feliz. Posiblemente este era un efecto secundario del crimen, de la barbarie, de los cuarenta millones de muertos que sobre alguna conciencia tienen que descansar... o no.
Me paro aquí porque todo está en internet. Nada nuevo aporto, sólo la noticia de mi admiración por este tipo de artista. Mirad con qué simpleza y honestidad INTERPRETA (con mayúsculas) esta canción harto conocida. Aprendan otros.
La bohème, la bohème Ça voulait dire on a vingt ans La bohème, la bohème Et nous vivions de l'air du temps...
Voz de Sabina: ¡Javier! ¡Venga! ¡Que tienej que grabar un dijco!
Así comienza un álbum de los que, en mi modesta opinión, han de formar necesariamente parte de la mejor historia musical de este país. Imaginación, sencillez, honestidad, cercanía... valores que en la música actual, lamentablemente, muchos echamos de menos.
Cierto es que no eran originales, ya que Georges Brassens ya se les había adelantado, no obstante, como he dicho arriba, son honestos y toman directamente varios títulos de este autor francés y lo nombran en su actuación en directo. Además, de aquí tenía que salir algo verdaderamente bueno: el poeta Sabina. Desde aquéllas famosas generaciones del 98, del 27 etc. no se ha vuelto a oir mucho más -a ese nivel- acerca de la excelencia poética de nuestros literatos. Sabina es un poeta, señores, que además hace música, cosa que no hacía Machado, y me atrevo a ponerle a su nivel. ¿No hacía música García Lorca, verde que te quiero verde? Víctor Manuel, Serrat. ¿Poetas o no? ¡Ea!
No voy a caer en la tentación de copiar las letras como hice con Serrat, pero sí tengo que enviaros a http://www.rockmusic.org/JSabina/Mandragora.html, donde las encontrareis una tras otra. Con los cantautores es así, hay que leerlos además de escucharlos.
"Marieta" (G. Brassens - J. Krahe), ...Y yo allí con mi flor como un gilipo-llas, madre, y yo allí con mi flor como un gilipo-o-o-llas...
"un burdo rumor" (bueniiiiísima, J. Krahe)
...Trece interesadas respondieron a esta encuesta de las cuales una, no sabe no contesta y en las otras doce división como veréis se me puso en contra la mitad, es decir seis. Y aunque en rigor no es mejor por ser mayor o menor otras seis francamente a favor...
"pongamos que hablo de Madrid" (J.Sabina / A.Sánchez), ¡qué nostalgia!; en esta línea también está "Este Madrid", de Leño.
"pasándolo bien" (J.Sabina), un rock que pasa de todo:
...Pasando de cultos, pasando de insultos, pasándolo bien. Pasando de insectos, pasando de ineptos, pasándolo bien. Pasando de novias, pasando de fobias, pasándolo bien...
"el cromosoma" (J. Krahe / Jorge Krahe), ahora viene el ínclito y maravilloso, el de los dedos vertiginosos, el rock duro de Javier Krahe! Los coros de Alberto Pérez son antológicos.
"un santo varón" (Raffler - Montesinos - J. Krahe), interpreta Alberto Pérez con una estudiada candidez esta canción en la que al pobre le querían hacer cura.
...Ya San Froilán lo dijo en su versículo tercero refiriéndose al pudor que la pasión es para el hombre un vínculo que muchas veces es conservador de gérmenes insanos y alarmantes que acaban poco a poco por minar la salud y otras cosas importantes y necesariamente hay que cortar... ¡qué daño! ...que quiero ser padre... ¡pero sin mujeres! ...
¡Javier!¡Javier!¡Javieeer! -en la espera Alberto improvisa un solo- baradupó baró apaharadefofe... ¡Javier! ¿que no sabéis quién es? Un chico calvo que canta (risas) ¡Javier! vivorendei venga tira por ahí que estamos esperando a que empiece... (vaso roto)... que no cunda el pánico por favor, nonono que no cunda el pánico por favor nonono... de qué te riés tú también míalo... qué tal se me ve qué tal se me ve ponga que me ponga taroriotará...
"mi ovejita lucera" (F. Almagro - M. Villacañas), de nuevo la voz bucólica y pastoril de Alberto Pérez o cómo de una canción que bien podría ser cantada por mis bisabuelas allá por 1876 se puede extraer la gracia pura, el humor con respeto. Piriripá piriripó...
Yo la llamo ella viene a mi vera corriendo ligera con este cantar. Yo la llamo ella viene a mi vera corriendo ligera con este cantar.
daanunone daanunone daanunone piiri...
"Villatripas" (J. Krahe - A. Pérez), tierna historia de competencia entre villas vecinas.
y apareció entre la villa la supuesta maravilla saliendo de entre las aguas sin ni siquiera unas enaguas toda, toda, desnudista, una Venus afrodita...
- Vecinos de este lugar: ¡hay que vencer o ganar! ...
Cogieron a la Jacinta la moza de mejor pinta y en la misma plazoleta la pusieron en porretas y la echaron al pilón ...
Y con grandiosa vehemencia añadió la concurrencia sobre todo los barones que en lo tocante a erección, la Jacinta en el pilón matarile, lire, lon.
"la tormenta" (G. Brassens - J. Krahe),
- Auxiliemé usted, sea bueno abramé por piedad que estoy sola y no sé si podré resistir, mi marido se fue pues tiene entre otros muchos fallos que en las noches así abandona el hogar por la triste razón de que va a trabajar, es vendedor de pararrayos -
"adivina, adivinanza" (J.Sabina), eso, adivina.
Mil años tardó en morirse, pero por fin la palmó...
Tejero y Milans del Bosch, el coño de la Bernarda, y un dentista de León;
"nos ocupamos del mar" (J. Krahe), Alberto Pérez canta este genial tema del cual me ha quedado para siempre lo siguiente (y lo uso mucho):
Todas las cosas tratamos cada uno según es nuestro talante yo lo que tiene importancia ella todo lo importante
"la hoguera" (J. Krahe), toda una declaración de principios...
Pero dejadme, ¡ay! que yo prefiera, ¡La hoguera!, ¡La hoguera!, ¡la hoguera! la hoguera tiene... que sé yo, Que solo lo tiene la hoguera.
"círculos viciosos" (C.Sánchez Ferlosio), al final todo es lo mismo:
- Quiero conocer aquel hablarle y decirle hola - No le has visto la pistola deja esa vaina Javier - ¿Porqué la pistola? - Porque tiene miedo - ¿Porqué tiene miedo? - Porque no se fía - ¿Porqué no se fía? - Porque no se entera - ¿Porqué no se entera? - Porque no le hablan - ¿Porqué no le hablan? - Por llevar pistola
A los torpes que enseñaron a mis padres a odiar a Serrat porque había pisado la bandera española. Sabrán ellos...
Advierto, como advertí en la entrada anterior, que esta entrada es larguiiiiiiísima y en ella voy a copiar las letras de las canciones, que son pura poesía, así como voy a mostrar actuaciones de youtube que me parecen de interés, aparte de mis comentarios, claro.
Título Mediterráneo Intérprete Joan Manuel Serrat Tipo de álbum vinilo LP 33 rpm Fecha del álbum 1971 Discográfica Novola Adquisición Comprado, a mediados de los noventa en uno de esos mercadillos de vinilos desechados (!)
Un trabajo bordado en puntillas con hilo de oro.
"Mediterráneo" es ciertamente uno de los grandes éxitos del genio, y es que es una obra completa, redonda.
Nanas de la cebolla
"Aquellas pequeñas cosas", es un poema de recuerdos y fantasmas de la memoria.
Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia. Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón.
Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve. La mujer que todos querríamos, pero por favor no se lo digas nunca: "la mujer que yo quiero".
La mujer que yo quiero, no necesita bañarse cada noche en agua bendita. Tiene muchos defectos, dice mi madre, y demasiados huesos, dice mi padre.
Pero ella es más verdad que el pan y la tierra. Mi amor es un amor de antes de la guerra para saberlo... La mujer que yo quiero, no necesita deshojar cada noche una margarita.
La mujer que yo quiero, es fruta jugosa prendida en mi alma como si cualquier cosa. Con ella quieren dármela mis amigos, y se amargan la vida mis enemigos...
porque sin querer tú, te envuelve su arrullo y contra su calor, se pierde el orgullo y la vergüenza... La mujer que yo quiero, es fruta jugosa madurando feliz, dulce y vanidosa.
La mujer que yo quiero, me ató a su yunta, para sembrar la tierra de punta a punta de un amor que nos habla con voz de sabio y tiene de mujer la piel y los labios.
Son todos suyos mis compañeros de antes... Mi perro, mi Scalextric y mis amantes. ¡Pobre Juanito...! La mujer que yo quiero, me ató a su yunta: pero, por favor, no se lo digas nunca.
Pero, por favor, no se lo digas nunca...
La saeta, con Camarón y por bulerías, dos dioses con Tomatito a la guitarra
Con sabor a Machado y a Pérez Galdós, aunque no lo sea, "pueblo blanco" es una descripción del paso lento del tiempo en esos pueblos de la España profunda, la España olvidada.
Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco bajo un cielo que, a fuerza de no ver nunca el mar, se olvidó de llorar.
Por sus callejas de polvo y piedra por no pasar, ni pasó la guerra. Sólo el olvido... camina lento bordeando la cañada donde no crece una flor ni trashuma un pastor.
El sacristán ha visto hacerse viejo al cura. El cura ha visto al cabo y el cabo al sacristán. Y mi pueblo después vio morir a los tres...
Y me pregunto por qué nacerá gente si nacer o morir es indiferente.
De la siega a la siembra se vive en la taberna. Las comadres murmuran su historia en el umbral de sus casas de cal.
Y las muchachas hacen bolillos buscando, ocultas tras los visillos, a ese hombre joven que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte pa' ser su señor. Tierno para el amor...
Ellas sueñan con él, y él con irse muy lejos de su pueblo. Y los viejos sueñan morirse en paz, y morir por morir, quieren morirse al sol.
La boca abierta al calor, como lagartos. Medio ocultos tras un sombrero de esparto.
Escapad gente tierna, que esta tierra está enferma, y no esperes mañana lo que no te dio ayer, que no hay nada que hacer.
Toma tu mula, tu hembra y tu arreo. Sigue el camino del pueblo hebreo y busca otra luna. Tal vez mañana sonría la fortuna. Y si te toca llorar es mejor frente al mar.
Si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas, y atravesando lomas dejar mi pueblo atrás, juro por lo que fui que me iría de aquí...
Pero los muertos están en cautiverio y no nos dejan salir del cementerio. El "tío Alberto" danza entre la bohemia y la farándula. Me recuerda mucho este tema a Charles Aznavour. Tio Alberto...
Gitano o payo pudo ser o un aristócrata que ayer perdió su cetro de oro y su corona. Camina sobre el bien y el mal con la cadencia de su vals, mitad juicio y mitad mueca burlona.
Tío Alberto... Tío Alberto...
Cató de todos los vinos, anduvo por mil caminos y atracó de puerto en puerto. Entre la ruina y la riqueza, entre mentiras y promesas, aún sabe sonreír. Tío Alberto.
Da todo lo que puede dar, su casa está de par en par. Quien quiere entrar, tiene un plato en la mesa. Pero no os cambia el cielo por la Orden de la Legión de Honor que le dio la República Francesa.
Tío Alberto... Tío Alberto...
Aún tiembla con los motores, las muchachas y las flores, con Vivaldi y el Flamenco. Tiene de un niño la ternura y de un poeta la locura y aún cree en el amor. Tío Alberto.
Por ti valsea en re bemol agradecido el tibio sol de este otoño que hiciste primavera. El vaso de mi juventud, yo lo levanto a tu salud Rey del país del sueño y la quimera.
Tío Alberto... Tío Alberto...
Qué suerte tienes "cochino". En el final del camino te esperó la sombra fresca de una piel dulce de veinte años donde olvidar los desengaños de diez lustros de amor, Tío Alberto. El paso del tiempo, inexorable. La vida, es decir, una historia de despedida, de cambio, de temor de madre, de desagradecimiento como sólo los hijos podemos ser: "qué va a ser de tí".
Hace más de un año ya que en casa no está tu pequeña. Un lunes de noche la vi salir con su impermeable amarillo, sus cosas en un hatillo y cantando... "quiero ser feliz"...
Te dejó sobre el mantel su adiós de papel, tu pequeña. Te decía que en el alma y la piel se le borraron las pecas, y su mundo de muñecas pasó...
Pasó veloz y ligera como una primavera en flor...
Qué va a ser de ti lejos de casa. Nena, qué va a ser de ti.
Esperaste en el sillón y luego en el balcón a la pequeña. Y de punta a punta de la ciudad preguntaste a los vecinos y saliste a los caminos. Quién sabe por dónde andará...
Y hoy te preguntas por qué un día se fue tu pequeña, si le diste toda tu juventud, un buen colegio de pago, el mejor de los bocados y tu amor...
Amor sobre las rodillas. Caballito trotador. Si "poema de amor" es una canción que me emociona, "Lucía" no lo es menos. Una canción sencillamente fundamental.
Vuela esta canción para ti, Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré.
Es una carta de amor que se lleva el viento pintado en mi voz a ninguna parte a ningún buzón.
No hay nada más bello que lo que nunca he tenido. Nada más amado que lo que perdí. Perdóname si hoy busco en la arena una luna llena que arañaba el mar...
Si alguna vez fui un ave de paso, lo olvidé pa' anidar en tus brazos. Si alguna vez fui bello y fui bueno, fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores, lo aprendí de tus labios cantores. Si alguna vez amé, si algún día después de amar, amé, fue por tu amor, Lucía, Lucía...
Tus recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad, y tu sombra aún se acuesta en mi cama con la oscuridad, entre mi almohada y mi soledad. "Vagabundear", otra canción de titiriteros y bohemios, de vida sencilla e intensa.
Harto ya de estar harto, ya me cansé de preguntarle al mundo por qué y por qué. La Rosa de los Vientos me ha de ayudar y desde ahora vais a verme vagabundear, entre el cielo y el mar. Vagabundear.
Como un cometa de caña y de papel, me iré tras una nube, pa' serle fiel a los montes, los ríos, el sol y el mar. A ellos que me enseñaron el verbo amar. Soy palomo torcaz, dejadme en paz.
No me siento extranjero en ningún lugar, donde haya lumbre y vino tengo mi hogar. Y para no olvidarme de lo que fui mi patria y mi guitarra las llevo en mí, Una es fuerte y es fiel, la otra un papel.
No llores porque no me voy a quedar, me diste todo lo que tú sabes dar. La sombra que en la tarde da una pared y el vino que me ayuda a olvidar mi sed. Que más puede ofrecer una mujer...
Es hermoso partir sin decir adiós, serena la mirada, firme la voz. Si de veras me buscas, me encontrarás, es muy largo el camino para mirar atrás. Qué más da, qué más da, aquí o allá... Que levante la mano el que no ha hecho un "barquito de papel" y lo ha mandado al mar en cualquier charco de la calle, donde el canal era un río... ¡Qué nostalgia! ¡Qué inocencia!
Laura Simó & Francesc Burrull - Barquito de papel
Barquito de papel, sin nombre, sin patrón y sin bandera, navegando sin timón donde la corriente quiera.
Aventurero audaz, jinete de papel cuadriculado, que mi mano sin pasado sentó a lomos de un canal.
Cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar, y navegar era jugar con el viento, era una sonrisa a tiempo, fugándose feliz de país en país, entre la escuela y mi casa, después el tiempo pasa y te olvidas de aquel barquito de papel.
Barquito de papel, en qué extraño arenal han varado tu sonrisa y mi pasado, vestidos de colegial. El poema de León Felipe "vencidos" refleja la España quijotesca, altiva e irreal. Ese Quijote en la playa de Barcelona (Colonia Julia Augusta Paterna Faventia Barcino en el año 218 a.C.), ese deseo de volar como él, de enajenarse para no sufrir los rigores de la vida, para no ser sensato, para no ser Sancho.
Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...
Y ahora ociosa y abollada, va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar... Va cargado de amargura... que allá encontró sepultura su amoroso batallar... Va cargado de amargura, que allá "quedó su ventura" en la playa de Barcino, frente al mar...
Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura, en horas de desaliento así te miró pasar... y cuántas veces te gritó: "Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar.
Hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura, que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo y llévame a ser contigo, contigo pastor..."
Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar... Va cargado de amargura... Va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
La blogera Aliena me ha picado con su entrada acerca de Serrat. De este monstruo de la canción como no hay dos (a su altura está Víctor Manuel y el resto de los buenos juegan la UEFA) conservo dos álbumes que compré hace unos diez años en un rastrillo donde no pude creer cómo alguien se podía desembarazar de ellos. Me vais a disculpar, pero voy a hacer dos entradas larguiiiiiiísimas en donde voy a copiar las letras de las canciones, que son pura poesía, así como voy a mostrar actuaciones de youtube que me parecen de interés.
Tipo de álbum vinilo LP 33 rpm Fecha del álbum 1969 Discográfica Zafiro Adquisición Comprado, a mediados de los noventa en uno de esos mercadillos de vinilos desechados (!)
Joan Manuel Serrat firma letra y música de nueve de las diez canciones de este elepé.
La otra canción, que abre la cara A, la firma Rafael Alberti y musica Sergio Endrigo: la paloma. Esta musicalización del poema de Alberti es simplemente magistral, y ni Ana Belén ni leches, me quedo con esta.
Se equivocó la paloma. Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur. Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo; que la noche la mañana. Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío; que la calor, la nevada. Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa; que tu corazón su casa. Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla. Tú, en la cumbre de una rama.)
Después viene "el titiritero", con unos arreglos muy al gusto de la época (se pueden escuchar también en canciones de Víctor Manuel). Lo que se aprecia sobre todo es un respeto enorme por el escuchante. Hay trabajo bien hecho, con afán de agradar.
De aldea en aldea el viento lo lleva siguiendo el sendero, su patria es el mundo, como un vagabundo va el titiritero.
Viene de muy lejos, cruzando los viejos caminos de piedra. Es de aquella raza que de plaza en plaza, nos canta su pena.
¡Allez hop! ¡Titiritero, allez hop! de feria en feria. Siempre risueño, canta sus sueños y sus miserias.
Vacía su alforja de sueños que forja en su andar tan largo. Nos baja una estrella que borra la huella de un recuerdo amargo.
Canta su romanza al son de una danza híbrida y extraña, para que el aldeano le llene la mano con lo poco que haya.
Y al caer la noche en el viejo coche guardará los chismes, y tal como vino sigue su camino solitario y triste.
Y quizá mañana, por esa ventana que muestra el sendero nos llegue su queja mientras que se aleja el titiritero.
Cançó de matinada (1966)
Tiernísima canción que describe el amor furtivo de juventud es "poco antes de que den las diez". A todos nos recuerda algo, seguro. La canción mantiene un tono relativamente triste, de despedida, y sin embargo en el estribillo explota en millones de burbujas, como al abrir una botella de champán.
Te levantarás despacio poco antes de que den las diez, y te alisarás el pelo, que con mis dedos deshilé... Y te abrocharás la falda, y acariciarás mi espalda con un "hasta mañana", y te irás sin un reproche. Te perderé con la noche que llama a mi ventana...
Y bajarás los peldaños de dos en dos, de tres en tres. Ellos te quieren casa poco antes de que den las diez.
Vete. Se hace tarde, vete ya... Vete ya.
Y, en el umbral de la puerta, - poco antes de que den las diez - borrarás la última huella que en tu cara olvidé... Y volverás la cabeza. Y me dirás con tristeza adiós, desde la esquina. Y luego saldrás corriendo... La noche te irá envolviendo en su oscura neblina...
Tu madre abrirá la puerta, sonreirá, y os besaréis. La niña duerme en casa... Y en un reloj darán las diez.
Con la delicadeza del clave suena "en nuestra casa", que describe una escena de abandono, de desamor. ¡Qué pena!
En nuestra casa ya no se oye tu voz, la noche va llenando toda la habitación. Las lilas del jarrón se han ido marchitando en casa.
De nuestra casa mi juventud se fue corriendo tras tus pasos, cruzando la ciudad, mientras la soledad me acuna entre sus brazos en casa.
En nuestra casa ya nadie enciende el fuego, nadie llama a mi puerta, las horas pasan muertas sin tus manos.
En nuestra casa, no soy más que una sombra que no tiene ilusiones. De golpe me hice viejo, hablo con el espejo y no abro los cajones por no encontrar recuerdos.
De nuestra casa que no es mía sin ti, me iré por la mañana sin saber donde ir y volveré a vivir lejos de las ventanas de casa.
Y a nuestra casa otras bocas vendrán a borrar nuestros besos y mi triste canción quedará en un rincón, soñando en tu regreso a casa.
A nuestra casa...
Paraules d'amor (Palabras de amor)
De denuncia y de nuevo pintando una escena tristísima: "Manuel", que sólo podía haber nacido en España, en la España de los cincuenta y el hambre y el sudor.
Le llamaban Manuel, nació en España, su casa era de barro, de barro y caña. Las tierras del señor humedecían su sudor y su llanto, día tras día.
Mendigo a jornal fijo como él no hubo entre olivos y trigos, por un mendrugo. Su casa era de barro, de barro y caña, le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España, su mundo era otro mundo, tras la montaña. Del amo eran las tierras, camino abajo las moras y las flores de los ribazos.
La mula y los arreos, el pan y el vino, los árboles, las piedras y los caminos. Su mundo era otro mundo, tras la montaña, le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España, ella guardaba un hijo en sus entrañas. Nunca nada fue suyo, nada tuvieron, por eso lloró tanto cuando murieron.
Él con sus propias manos cavó una fosa sepultando sus sueños junto a su esposa. Ella guardaba un hijo en sus entrañas, le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España, le vieron alejarse una mañana. Del amo era el olivo, donde lo hallaron y la soga de esparto que desataron.
Y el pedazo de tierra donde hoy se pudre y el trigo que en la sierra su tumba cubre. Le vieron alejarse una mañana. Le llamaban Manuel, nació en España.
Pepa Flores en "Tu nombre me sabe a hierba", una niña prodigio que fue maltratada y despreciada cuando su verdadero valor comenzaba a apuntar alto y claro al convertirse en mujer.
"Tu nombre me sabe a hierba" y a frescura, a amor sincero. No en vano le declara su amor doce veces.
Porque te quiero a ti, porque te quiero, cerré mi puerta una mañana y eché a andar.
Porque te quiero a ti, porque te quiero, dejé los montes y me vine al mar.
Tu nombre me sabe a yerba de la que nace en el valle a golpes de sol y de agua.
Tu nombre me lleva atado en un pliego de tu talle y en el bies de tu enagua.
Porque te quiero a ti, porque te quiero, aunque estás lejos yo te siento a flor de piel.
Porque te quiero a ti, porque te quiero, se hace más corto el camino aquel.
Porque te quiero a ti, porque te quiero, mi voz se rompe como el cielo al clarear.
Porque te quiero a ti, porque te quiero, dejo esos montes y me vengo al mar.
Tu nombre me sabe a yerba
El "poema de amor" es la canción de amor más sencilla y más grande que se puede cantar con palabras. Y es que no olvidemos que lo grande, lo genial, es siempre sencillo y claro. La letra se acompaña de un crescendo con acompasados remansos de volúmenes, instrumentos y semitonos que sirve al único propósito de rodear al escuchante, de intensificar sus sensaciones a lo largo de esta canción, y desde luego que lo consigue. Grande, grandísima canción.
El sol nos olvidó ayer sobre la arena, nos envolvió el rumor suave del mar, tu cuerpo me dio calor, tenía frío, y allí, en la arena, entre los dos nació este poema, este pobre poema de amor para ti.
Mi fruto, mi flor, mi historia de amor, mis caricias.
Mi humilde candil, mi lluvia de abril, mi avaricia.
Mi trozo de pan, mi viejo refrán, mi poeta.
La fe que perdí, mi camino y mi carreta.
Mi dulce placer, mi sueño de ayer, mi equipaje.
Mi tibio rincón, mi mejor canción, mi paisaje.
Mi manantial, mi cañaveral, mi riqueza.
Mi leña, mi hogar, mi techo, mi lar, mi nobleza.
Mi fuente, mi sed, mi barco, mi red y la arena.
Donde te sentí donde te escribí mi poema.
Con un claro guiño al Jazz, esta "balada de otoño" es una llamada a la introspección, a la lluvia tras los cristales.
Llueve, detrás de los cristales, llueve y llueve sobre los chopos medio deshojados, sobre los pardos tejados, sobre los campos, llueve.
Pintaron de gris el cielo y el suelo se fue abrigando con hojas, se fue vistiendo de otoño. La tarde que se adormece parece un niño que el viento mece con su balada en otoño.
Una balada en otoño, un canto triste de melancolía, que nace al morir el día. Una balada en otoño, a veces como un murmullo, y a veces como un lamento y a veces viento.
Llueve, detrás de los cristales, llueve y llueve sobre los chopos medio deshojados, sobre los pardos tejados sobre los campos, llueve.
Te podría contar que esta quemándose mi último leño en el hogar, que soy muy pobre hoy, que por una sonrisa doy todo lo que soy, porque estoy solo y tengo miedo.
Si tú fueras capaz de ver los ojos tristes de una lámpara y hablar con esa porcelana que descubrí ayer y que por un momento se ha vuelto mujer.
Entonces, olvidando mi mañana y tu pasado volverías a mi lado.
Se va la tarde y me deja la queja que mañana será vieja de una balada en otoño.
Llueve, detrás de los cristales, llueve y llueve sobre los chopos medio deshojados...
Cancion de cuna - 1974, para todas las "señoras Ángeles"
Una canción de despedida, de emigración y búsqueda de la suerte: "en cualquier lugar".
Se alejaron de allí un día gris de primavera, bajaron hacia el sur con su juventud en bandolera.
Con sus sueños al hombro cruzaron la colina, las viejas encinas los vieron marchar.
A cualquier parte, en cualquier lugar, siguiendo otras pisadas, el camino no acaba en el encinar. Volvieron muy pocos de aquellos, mañana yo me iré con ellos a buscar el mar.
Me voy, os digo adiós rincones en donde he crecido, os dejo en un cajón la gris canción de lo que he sido.
Me voy hacia otra tierra en donde el sol caliente lejos de mi gente y del encinar…
Con "mis gaviotas", el elepé abre y cierra con sabor a Alberti.
Jugando ayer desnudo por la arena mi niñez poco a poco vi pasar, se me escapó sin darme cuenta apenas, soñando con volar.
Irme jugando con el viento, caer sobre el agua un momento. Crecí soñando, cerca del mar, junto a las rocas, un día aprendí a volar, aprendí a volar como mis gaviotas.
Y me fui lejos de allí aquel día, sin mirar atrás creí que jamás volvería.
Me encontré un cardo, una flor, un sueño, un amor, una tristeza, me fui solo y luego fuimos dos, un beso, un adiós y todo empieza.
Otra canción, otra ilusión, otras cosas, y harto ya de andar hoy volví a buscar mis gaviotas.
Y no las vi, ellas también se fueron de aquel rincón que nos unió una vez, me quedé solo, escarbando en el suelo, buscando mi niñez.
Ellas no ha de volver jamás, ellas la dejaron atrás, bajo la arena, cerca del mar, junto a unas rocas que no saben volar, que no saben volar como mis gaviotas.
Y me voy más triste hoy que aquel día, que sin mirar atrás creí que jamás volvería.